“Platicando con Mafalda sobre mi BlackBerry” Adicción?

 

Recibí recientemente un correo, con imágenes cuya autoría se atribuía al argentino Quino con dibujos de su famosa serie Mafalda. El correo mostraba varios cuadros donde el papá de Mafalda le enseñaba los secretos de la vida a su pequeño Guille, el hermano menor de Mafalda. Comienza señalándole un carro y le dice “pierna”, le señala una computadora y le dice “cerebro”, luego le enseña un teléfono y le dice “contacto humano”. Curiosamente ese día cenando en un restaurante vi que una familia cercana a nuestra mesa, aunque disfrutaban de una excelente comida, los chicos de ellos entre 15 y 20 años no platicaban entre sí. La mayor de los chicos había colocado en sus piernas la servilleta y sobre ella su teléfono en el cual escribía casi cada minuto. Los otros chicos parecían jugar cada uno en sus teléfonos y los padres hablaban entre sí. Fue difícil por la cercanía no evidenciar que durante casi cuarenta minutos no hubo comunicación entre ellos.

Estos dos hechos me llevaron a investigar un poco sobre un tema que actualmente está de moda y que más frecuentemente es causa de ansiedad, depresión, cefalea, estrés y lumbalgia en mis pacientes. La adicción a internet y la comunicación vía smartphone.

Es claro que internet y la comunicación actual por estos medios es maravilloso cuando se le da el uso adecuado y es una herramienta a la que se le atribuyen innumerables ventajas para la educación, el comercio, el entretenimiento.

Sin embargo, a internet también se le atribuyen propiedades negativas. En estudios tan antiguos como el de Kraut y cols. (1998) se llegó a la conclusión de que internet contribuía a reducir el círculo social y afectaba al bienestar psicológico, desplazando la actividad social y reemplazando los lazos de unión fuertes por otros más débiles. El cansancio, la falta de memoria, las lumbalgia y la fatiga general fue un dato frecuente entre las personas estudiadas.

Actualmente la obsesión por la comunicación en línea o vía smartphone es considerada por muchos como normal. Los chicos reciben correos y están en chat durante las noches sin supervisión ni vigilancia. Nuevos valores creados alrededor de esta cultura hacen que este instrumento se convierta en el centro de vida.

Es claro que la integración familiar, el calor humano, la salud mental y física de nuestros jóvenes y de muchos adultos están en riesgo. Es algo tan peligroso como el alcoholismo o la drogadicción. Tendrá razón Mafalda y realmente ¿la computadora es nuestro cerebro y el teléfono o internet nuestro medio de comunicación humana? Si es así ¡tenemos un grave problema!

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