Filesonic canceló su servicio de descarga ilegal

 

La millonaria industria de la piratería digital ya sufre el efecto dominó del cierre de Megaupload y se vaciaron de links. Fileserve eliminó los incentivos a los usuarios que tienen récord de descargas.

Algunos competidores de Megaupload están tomando medidas para no sufrir el mismo destino. Fileserve, uno de los más utilizados, dejó de pagar incentivos a los usuarios que subían contenidos que se descargaban una gran cantidad de veces, lo que promovía el tráfico de contenido con copyright.

Tras el golpe dado a Megaupload, el sitio intenta evitar que su negocio se acabe y quiere poner a resguardo sus millonarias ganancias. Por ello, además, comenzó a eliminar los archivos con derechos de autor subidos a sus servidores.

También Filesonic tomó medidas. Ha desahabilitado las funciones de sharing, por lo que compartir archivos ya no es posible para sus usuarios. Sin embargo, el servicio no ha sido cerrado, ya que los usuarios sí tienen acceso a aquellos archivos que ellos mismos hayan almacenado. Al igual que Fileserve, tampoco abona más incentivos a los usuarios cuyos archivos se descarguen mayor cantidad de veces.

Al igual que Megaupload, se estima que Filesonic está basada en Hong Kong. Teniendo en cuenta la colaboraciópn de las autoridades del país asiático en el caso Mega Conspiracy, facilitando la localización de las cuentas bancarias, es probable que Filesonic haya tomado nota de la situación y reduzca su actividad temiendo el cierre de sus cuentas.

Del mismo modo, el servicio de descargas Uploaded.to ha tomado medidas aún más severas, bloqueando a los Estados Unidos de sus servidores. En ese país, era una de las páginas más populares para subir archivos, y servía de enlance a contenidos de algunos foros y varias páginas españolas muy conocidas.

Según informan medios internacionales, la web colgó un aviso para sus usuarios estadounidenses en el que dicen que sus servicios no están disponibles en dicho país.

Sin embargo, el más duro golpe a la lucrativa industria de la piratería -basta ver la fastuosa vida que llevaba Kim Dotcom para corroborarlo- no pasa sólo por las webs de intercambio de archivos: son los internautas quienes han perdido la confianza y ya no quieren comprar cuentas Premium de ningún servicio por miedo a perder dinero o, incluso, a recibir acusaciones de formar parte de una gran red de pirateo de contenidos.

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